domingo, agosto 20, 2006

Criollismo Chalaco

Criollismo Chalaco

El Callao ha sido cuna de muchas de nuestras figuras del criollismo que lo engrandecieron, y lo siguen haciendo, a través de sus obras que han hecho historia dentro de nuestra música popular. Algunos de los autores, compositores e intérpretes que nacieron en el Callao pasearon su nombre no sólo por todo el Perú, sino también fuera de sus fronteras, es por ello que por el Día del Callao merece recordarse esos corazones chalacos y criollos.

Miguel Almenerio nació el 8 de mayo de 1877 en el Callao. De entre sus composiciones destacan los valses “Insomnio” y “Tempestad”, de los cuales le pertenece solamente la música. Su vals “Rebeca” (¡Ay Rebeca! Me muero por ti / Rebeca me muero por ti / lejos de ti me siento abatido / tú recordarás el amor prometido…) fue armado con versos de diferentes autores, perteneciéndole la parte que empieza “Recuerda cuando anduvimos / por montes y serranías / cuando la sed…” al poeta limeño Lorenzo Bazo, figurando dichos versos en su poema “Para canto, en tono de yaraví” fechado en Lima en 1853.

Carlos Alberto Saco nació el 25 de febrero de 1894 en la calle Paz Soldán, en el "Alto Perú", Callao. Autor de "Cecilia", "El quita-sueño", "El zancudo", "Suspiros" y otros temas más. El fox-trot incaico "Cuando el indio llora", también le pertenece. Compuso la música del fox-trot "Las cautivas", con letra de Manuel Covarrubias. Le pertenece la música del vals "Rosa Elvira", cuya letra es de Pedro Espinel. Varias calles de Lima llevan su nombre.

Víctor Correa Márquez nació el 28 de abril de 1895 en el Callao. Entre sus composiciones destacan los valses "Amarga verdad", "Mi última duda", "Petita", "Sin tu amor", “Suspiros” y la polca "La Gitanilla". Según Manuel Acosta Ojeda, la letra de "La Gitanilla" pertenece al poeta José Santos Chocano.

Eduardo Márquez Talledo nació el 25 de febrero de 1902 en el Callao. Gran compositor de valses, polcas y festejos. Autor de los valses "Alma de mi Alma", "Callao", "Ventanita" y muchas otras composiciones. Su más grande éxito ha sido el vals "Nube Gris", que ha sido grabado en muchos países y que en el pueblo de Monte Plata, en República Dominicana, es entonada en todas sus ceremonias por más de 60 años.

Alfonso de Silva nació el 22 de diciembre de 1903 en el Callao. Músico, poeta y compositor a quien le pertenece obras para orquesta y muchas composiciones, entre las cuales se encuentra el vals “Tus ojitos” dedicado a su esposa Alina Lestonnat. Fue muy amigo de César Vallejo con quien compartió muchas veladas musicales en París. Vallejo le dedicó unos versos cuando Alfonso de Silva falleció.
Manuel Raygada Ballesteros nació el 8 de mayo de 1904 en la calle Constitución del Callao. Entre sus grandes composiciones destacan: "Acuarela Criolla", "Lima Criolla", "Mechita", "Mi Perú", "Mi retorno", "Nostalgia Chalaca" y muchas composiciones más que engrandecieron nuestro cancionero criollo. Su polca "Nostalgia Chalaca" es un canto de añoranza al terruño y una especie de himno del Callao. El vals "Mi Perú" es una especie de himno para los peruanos.

Carlos Concha Boy nació el 10 de enero de 1910 en el Callao. Poeta cuyo soneto "Romanticismo" fue integrado al acervo criollo por Laínes Ríos, quien le puso música y lo convirtió en vals. Rafael Matallana lo cantaba maravillosamente.

Polo Bedoya Bambarén nació el 15 de noviembre de 1911 en el Callao. Músico, compositor, intérprete, profesor y difusor de la música peruana. Entre algunas de sus obras se encuentra el vals "Amor Inolvidable" y el haber compuesto la música de los siguientes temas: "Extrañándote" (vals con letra de Raúl Calle ), "Imponente y Altivo" (vals con letra de Diego Vicuña), "Nido Escondido" (vals con letra de Guillermo Vannini), "Separación" (vals con letra de Amparo Baluarte) y la polca "No la puedo amar" con letra de Nicanor De La Puente.

Juan Criado, "El Arquero Cantor", nació el 24 de junio de 1915 en el Callao. Gran propulsor y divulgador de la música negra, tenía un estilo propio para cantar. Le pertenecen los valses "Juan Jara" y "Corazón, por qué suspiras"; los tonderos "Con mi zamba" y "Juana Rosa, zamba hermosa"; las polcas "Serás mía" y "Angélica"; los festejos "Canto de guaragua", "Don Luis Ernesto", "Pobre negro Juan", "Ron con caña dulce", "Arroz con concolón" y "Zamba canuta".

Francisco Quiroz Tafur nació el 15 de abril de 1920 en el Callao. Capitán de Navío, autor del Himno de la Marina de Guerra del Perú y a quien le pertenece los valses "Bandida", "Caricia", "El Buquecito", "Santa Clotilde"; la polca "¡Vamos Boys!" y otras composiciones más.

Rómulo Varillas nació en 1922 en el Callao. Fue primera voz del famoso trío "Los Embajadores Criollos", que integró con Carlos Correa y Alejandro Rodríguez. De sus composiciones destacan los valses "Alicia", "Mujer interesada" y "Víbora".

Oscar Avilés Arcos nació el 24 de marzo de 1924 en la calle Zepita 653, en el Callao. Extraordinario músico y compositor, Avilés es considerado, con justa razón, como "La Primera Guitarra del Perú". Entre sus composiciones destaca la marinera limeña "Canto a mi tierra". El Municipio del Callao, mediante Resolución de Alcaldía No. 000261 de mayo de 1995, decidió darle a la cuadra donde nació el gran músico, el nombre de Oscar Avilés Arcos y poner una placa recordatoria en el exterior de la casa donde vio la luz por primera vez.
Felipe Coronel Rueda nació el 23 de setiembre de 1924 en el Callao. Le pertenece "A mi barrio", "Bardo Criollo", "El diario de mi vida" y otras obras más. Su vals "Estrellita del Sur" es uno de los temas clásicos de nuestro cancionero criollo y la más popular de sus canciones, habiendo sido grabada en muchos países.

Ana Renner nació en 1924 en el Callao. Le pertenece los valses "Amor, hazme sufrir", "De nada me ha valido", "Lo más lindo de mi vida", "No puedo dejarte", "Olvídate de mi amor", "Quiero pedirte perdón", "Rostro de muñeca" y otras obras más.

Elsiario Rueda Pinto nació el 21 de abril de 1926 en la Calle Colón, en el Callao. Autor de los valses “Amor, amor”, "Balcón", “Callejón Limeño”, "Chiquita linda", "Clamor", "Te olvidaré" y muchos más.

Rosa Gutiérrez "Fetiche" nació el 8 de abril de 1928 en el Callao. Gran cantante peruana que brilló en México y Argentina donde la conocían como "La Voz Arrulladora del Perú". En 1985, la OEA la seleccionó para que grabara el álbum "Homenaje a Chabuca Granda", con la guitarra de Oscar Avilés.

Lucho Barrios nació el 22 de abril de 1935 en el Callao. Aunque se consagró como bolerista, Lucho Barrios se inició cultivando la música criolla siendo uno de sus primeros éxitos la grabación del vals "Juanita". Siempre en sus inicios, llegó a formar el trío "Los Incas" junto a Paco Maceda (director de Los Kipus) y Modesto Pastor (del trío Los Morunos).

Víctor Hurtado Riofrio nació el 25 de febrero de 1954 en el Callao. Compositor e intérprete que radica en USA donde integra el "Dúo de Oro" con su esposa Mónica Mondoñedo de Hurtado. "A los Maestros" destaca entre sus composiciones.

Mónica Mondoñedo de Hurtado nació el 10 de marzo de 1958 en el Callao. Compositora e intérprete que radica en USA, integra el "Dúo de Oro" con su esposo Víctor Hurtado Riofrio. Entre sus composiciones destaca el vals "Vuelve a mi".

Alina Lestonnat también nació en el Callao. Soprano que fue esposa del compositor Alfonso de Silva y durante la década de 1930 se dedicó en París a divulgar “Estampas Peruanas”, a base de los pregones limeños recopilados por Rosa Mercedes Ayarza.

Pedro Pacheco es otro de nuestros valores del criollismo que nació en el Callao. De entre sus composiciones destacan los valses "Así lo quieres tú", "Mi última canción", "Siempre te amaré", "Yo sé que nadie más" y otras obras más.

Cabe mencionar al gran intérprete César Altamirano y a Betty Missiego quien nació el 1 de enero de 1945, también en el Callao. Lo mismo que el tenor Alejandro Granda que nació el 26 de noviembre de 1898, en el puerto chalaco, y fue alumno de Rosa Mercedes Ayarza.

Zoila Emperatriz Chávarri Castillo, conocida mundialmente como "Yma Sumac", nació el 13 de setiembre de 1922 en la calle Cochrane No. 91, en el Cercado del Callao; según su partida de nacimiento encontrada en la Municipalidad del Callao y dada a conocer a inicios de mayo de 2006. Soprano muy famosa, dueña de una poderosa voz que la paseó por escenarios del mundo entero. Es considerada una de las voces más impresionantes que ha tenido el siglo XX. Se debe mencionar también de que allegados a Yma Sumac sostienen que, si bien ella fue registrada en el Callao por su padre, ella nació en Ichocán, Cajamarca, donde por no haber registro civil, en ese tiempo, fue asentado su nacimiento al momento de ser bautizada, figurando dicho registro de bautismo en la parroquia de San Marcos, Cajamarca. Cualquiera que sea la verdad, legalmente, Yma Sumac es chalaca.

Otra controversia chalaca sucede con la gran intérprete Delia Vallejos, de quien se dice que es chalaca, pero Aurelio Collantes señala que ella nació en Trujillo (Historia de la Canción Criolla, Lima, 1956). Lamentablemente, ella falleció el 17 de octubre de 2005 y fue considerada una de "Las Cinco Grandes de la Canción Criolla".

Recordadas intérpretes chalacas que también brillaron en el cancionero criollo son Celia Miller Rivera y María Jesús Jiménez, a quien la llamaban "La Calandria Criolla". Lo mismo brilló la voz de José "Pipo" Cómena, ídolo chalaco que llegó a formar el conjunto "Callao".


Dario Mejia
Melbourne, Australia

jueves, agosto 10, 2006

UNA SOPA DE MANTEQUILLA

Una sopa de mantequilla Hace unos días, una amiga compartió ciertos "tips" de protocolo y etiqueta que, tal vez, algunos lo puedan encontrar innecesario, pero para otros tiene mucha importancia puesto que no saber desempeñarse, en forma adecuada, durante una cena, conversación, brindis u otra reunión formal, puede causar mala impresión en otros y hasta la pérdida de algún contrato o negocio que se pensaba cerrar o, lo que es peor aún, la pérdida del interés en conocernos más por parte de alguna mujer que se desilusionó por nuestros modales, y ello si que duele mucho más. Los consejos de la amiga aquella trajo a mi mente los recuerdos de cuando vivía en los Barrios Altos y había conocido, solamente, las pollerías del centro de Lima, cuando comía fuera en un establecimiento con licencia. Dicen que para saborear mejor un pollo a la brasa hay que coger la presa con las manos y en esa época lo pude comprobar. El pollo a la brasa peruano es tan delicioso que nos hace olvidar de cualquier etiqueta que pueda existir sobre como comer el pollo. Pero, debo reconocer que hace tiempo que no me doy el gusto de saborear, como se debe, una presa de pollo ya que, como muchos, soy víctima y esclavo de las normas de etiqueta. El incremento de enfermedades, debido a la falta de higiene de algunos lugares donde se expendía comida, ha hecho desaparecer ciertas costumbres que se solía tener en Lima, especialmente cuando se trataba de comer. Siendo cada vez menos los que se atreven a comer en un puesto ambulante de comida, por el temor de coger alguna enfermedad. Antiguamente, en Lima, era algo normal el comer o tomar un refresco en algún puesto ambulante. Hasta las damas y caballeros de la alta sociedad lo hacían ya que estos ambulantes eran tipos representativos de la Lima de hace muchos años. En tiempo de verano, el heladero que recorría las calles a pie, llevando un tarro con helado sobre la cabeza, era muy requerido por niños y adultos. Los heladeros eran mayormente indios. Con el correr de los años, este personaje pasó a transportar sus helados en carretilla y ahora lo hace en camioneta. Las vendedoras de refrescos también eran muy requeridas, como la tisanera, la chichera y la fresquera. Ni que decir de las vendedoras de dulces, como la champucera y la mazamorrera. La picantera también era muy solicitada y llevaba sus ollas dentro de una canasta grande que cargaba en la cabeza por las calles. La picantera era la salvación de los que estaban con resaca ya que en sus ollas llevaba ajíaco, mote pelado y seviche. Mayormente, estas vendedoras, eran de raza negra. Años después vendría la picaronera, la anticuchera, el turronero, el molientero y otros personajes más que han venido decayendo en los últimos años, debido al temor de la población en coger alguna enfermedad. Es que ahora se cuenta con mayor información al alcance de todos, con respecto a medidas de salubridad. Los mejores picarones que haya comido en mi vida ha sido en el puesto que se ponía en la puerta del Hospicio Ruiz Dávila, que queda en la cuadra cinco del Jr. Ancash. Dicho puesto era de las internas del Hospicio aquel. Según tengo entendido, mis hermanas hasta ahora se dan, a veces, su escapada para ese lugar a comer picarones allí porque siguen siendo los más deliciosos, según me han contado. En la tercera cuadra del Jr. Andahuaylas, a la espalda del Congreso, solía colocarse una anticuchera donde era "caserito" fijo todos los fines de semana. No sé si los anticuchos aquellos eran los mejores de Lima, pero lo que si sé es que la hija de la anticuchera era la más bonita hija de anticuchera que haya conocido. El puesto aquel siempre paraba repleto de parroquianos que llegaban allí, pienso, no en busca del corazón de los anticuchos sino del corazón de la simpática hija de la anticuchera. Yo, por supuesto, también iba a comer allí por ese corazón. No he sido el único al que le atrajo los anticuchos de corazón y el corazón de una anticuchera a la vez. El bardo inmortal Felipe Pinglo también se sintió muy atraído por una anticuchera que tenía su puesto en una esquina de Cocharcas. Se trataba de una morena muy bella que vivía en la Quinta Baselli, en la actual cuadra 13 del Jr. Junín, y a la que Pinglo le compuso el vals "Rosa Luz". El turronero formó parte de mi infancia y adolescencia ya que uno de ellos solía vender en la puerta del colegio de mi antiguo barrio, en los Barrios Altos. Sobre dicho personaje, a quien llamábamos "El Moqueguano" o "Moque" simplemente, conté hace algún tiempo y le trajo recuerdos a muchos barrioaltinos y personas que estudiaron en colegios de los Barrios Altos ya que "El Moqueguano" solía vender en varios de ellos, como el Colegio San José de Artesanos, el Colegio Daniel A. Carrión, el Colegio Mercedes Cabello y otros más. "Moque" sigue vendiendo sus turrones hasta ahora. Luego vendrían los establecimientos legalmente constituídos que reemplazarían a los puestos ambulantes de comida y dulces, aunque todavía se puede encontrar en Lima puestos de venta de anticuchos y de combinados de mazamorra y arroz con leche, especialmente en las noches. Cuando era estudiante en Perú, con uno de mis hermanos trabajábamos en una agencia del Jockey Club del Perú que quedaba en San Isidro. Vivíamos en los Barrios Altos y, aparte de comer en casa, solamente conocíamos pollerías. Muchos clientes de esa agencia, mayormente personas adultas y profesionales, hicieron amistad con nosotros porque siempre teníamos temas sobre que conversar. Un día, uno de los clientes, al que le apasionaba jugar la polla, empezó a llevar una lista de más de 100 pollas que tomaba cierto tiempo el hacerlas. Al principio, él regresaba a recogerlas, pero después pidió que se las llevaran a su restaurante de comida italiana que quedaba a dos cuadras de la agencia. Mi hermano y otro amigo, que hicieron las pollas una noche, fueron los primeros en llevar las pollas hasta el restaurante italiano de categoría. El señor aquel, dueño del restaurante italiano, en agradecimiento a la atención especial que se le brindaba, les ofreció una cena gratis. Mi hermano y el otro amigo se sentaron en una mesa y se quedaron sorprendidos de tanto cubierto que había en la mesa, al igual que de todo lo que les servían.
Nunca habían estado en un restaurante de esa categoría, ni en uno de categoría menor, por lo que no sabían cómo ni dónde empezar. Ellos pidieron sopa y spaghetti, así que les llevaron, de inicio, rodajas de pan y una especie de bolas amarillas en un plato, como se acostumbra en los restaurantes italianos. Ellos miraban las bolas amarillas y no las tocaban, porque no sabían que eran ya que nunca habían visto bolas amarillas como esas. Cuando les llevaron la sopa, mi hermano pensó que las bolas amarillas aquellas eran yema de huevo, así que puso tres bolas dentro de su plato de sopa y el otro amigo lo imitó. Por el calor de la sopa, las bolas amarillas empezaron a derretirse y recién allí se dieron cuenta que era mantequilla. Tuvieron que tomarse la sopa como estaba porque no querían pasar vergüenza ante los del restaurante ya que el dueño fue quien les invitó la cena y los empleados también eran clientes de la agencia, por lo que también los conocían.
Esa anécdota mi hermano no se la olvida, tampoco yo porque me reí bastante, al igual que los demás amigos de la agencia, cuando nos la contaron. Claro que ya estábamos advertidos también porque, en ese tiempo, yo tampoco había visto mantequilla en bolas, menos había pisado un restaurante de categoría, tampoco sabía mucho sobre etiqueta, que ahora nos tiene esclavos, a pesar que uno solamente desea comer.
Dario Mejia
Melbourne, Australia