domingo, diciembre 24, 2006

La Navidad es de los niños

La Navidad es de los Niños

Hablando de los niños y de la navidad que está muy cerca, dicen que La Navidad es de los Niños, eso quiere decir que la navidad es de todos ya que todos tenemos un niño dentro que si lo dejáramos salir más seguido muchas cosas serían diferentes, por eso es necesario prestarle más atención a ese niño que en muchos casos se encuentra rechazado y hasta olvidado. No podemos rechazar una parte de nosotros mismos y seguir manteniendo una armonía interna. Tómate algún tiempo del día, aunque sea unos minutos y habla con tu niño interior, hazle sentir que pese a todo tú estarás siempre allí.

Los niños son el futuro del mundo y depende mucho la formación y el ejemplo que les demos, así como la alegría y tranquilidad que les podamos brindar para que ellos crezcan llenos de optimismo y con un espíritu positivo en la vida. Por lo tanto, no debemos esperar que sea navidad para hacerles sentir que los queremos, puesto que todos los días debemos brindarles amor, cariño, cuidado, ternura y alegrías, ya que ello se verá reflejado en su conducta y manera de ser cuando lleguen a convertirse en adultos.

Nuestra historia, tradiciones, costumbre y cultura es el mejor legado que podemos dejarle a los niños peruanos, ya que por medio de ellas aprenderán a respetar y amar más a nuestra patria, como también a autoestimarse. En los adultos está el incentivar y promover la educación y cultura en nuestra niñez.

Lamentablemente, en el Perú muchos niños tienen que trabajar desde muy temprana edad para ayudar en el sostenimiento del hogar, y a pesar de las duras tareas que tienen que desarrollar, los castigos que a veces le impone la sociedad y la vida, las carencias que afrontan y demás problemas del que ellos no son culpables, ellos no dejan de sonreír, ya que la sonrisa es algo propio en ellos. Ojalá que podamos construir y hacer realidad los sueños de todos los niños del mundo, en paz, con amor y justicia.

LA SONRISA DE UN NIÑO
Por Dario Mejia

La sonrisa de un niño siempre nos cautiva,
nos alegra el día, nos llena el alma, nos motiva,
nos brinda paz, nos alimenta como si fuese comida
y sobre todo nos hace ver lo hermosa que es la vida.

La sonrisa de un niño no es fingida, la brinda con placer,
es natural, es espontánea, es algo que le nace hacer...
le sale del corazón y nos la brinda con mucho cariño,
con su maravilloso y sincero amor de niño.

La sonrisa de un niño tiene un valor inimaginable, es muy querida,
es un tesoro que todos quisieran tener toda la vida...
nos conmueve, nos compra, nos llena de ternura,
nos vuelve niños otra vez y nos corta la amargura.

La sonrisa de un niño es tan necesaria,
tan ansiada y tan deseada en nuestra vida diaria...
pero a veces ellos no pueden sonreír,
no hay motivo ni incentivo para reír.

La sonrisa de un niño a veces se pierde sin delicadeza
y sus inocentes rostros sólo reflejan tristeza...
sobre todo cuando la vida les ha sido adversa y llena de dolores
sin tener ellos la culpa de los errores de los mayores.

Construyamos un mundo mejor para habitar
un lugar donde los niños no dejen de sonreír ni de jugar...
donde la luz de la esperanza brille siempre en sus corazones,
esa luz que los mantendrá felices y que para sonreír les dará mil razones.


Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au

Navidad del Niño

Navidad del Niño

La navidad siempre está llena de recuerdos que son inborrables para muchos de nosotros ya que, mayormente, son momentos en los cuales uno ha compartido mucho amor de familia que tiene más valor que cualquier regalo que hayamos, o no, recibido. Con el correr de los años, en muchos hogares, se ha ido perdiendo el verdadero sentido de la navidad. Es tarea de todos nosotros el inculcar e incentivar en los niños, de ahora, el sentido de amor y unión que tiene la navidad, que muchos de nosotros lo hemos volcado en la entrega de un regalo que más que un presente significa el hacer sentir a un niño que nos acordamos de él o ella.

A todos nos gusta o al menos nos ha gustado recibir un regalo por navidad. Cuando niños esperábamos con ansias la navidad porque ello significaba tener algún regalo por más humilde que éste sea. Ahora nos alegra más el dar que el recibir ya que tratamos como sea de hacer sentir a nuestros hijos, sobrinos u otros niños que queramos, de lo mucho que ellos significan para nosotros.

Mi familia, en Lima, acostumbra reunirse en la casa de mis padres para recibir la navidad todos los hermanos en compañía de sus hijos. En la sala ponen todos los regalos, que hacen una montaña, y mis sobrinitos más pequeños son los que van leyendo cada tarjeta con el nombre de para quien es el regalo. Es una experiencia muy bonita el ver la alegría en los rostros de mis sobrinos esperando que los llamen para recibir su regalo.

En una oportunidad, hace algunos años atrás. Uno de mis sobrinos mayores se molestó porque no le habían comprado lo que él quería. A pesar que había recibido varios regalos muy buenos, parece que él quería algo que ya se había agotado y mi hermana mayor no se lo pudo conseguir. Mi sobrino mostraba su enojo sentado en un sillón y el segundo de mis hermanos, el arquitecto, se le acercó y calmadamente le dijo de que esa montaña de regalos que había en la sala, nosotros no la tuvimos de niños... hubieron años en que no tuvimos, siquiera, un regalo en nuestra sala esperando por nosotros... en la víspera de navidad solíamos hacer nuestra cola en un convento que había muy cerca de nuestra casa para recibir allí cualquier regalo que nos quieran dar, y nuestra taza de chocolate con ello. Mi sobrino nunca había sabido ello, pero creo que fue mejor hacérselo saber tanto a él como a los demás que habían escuchado también. La rabieta se le pasó y desde allí nunca ha vuelto a reclamar por si le regalaron lo que esperaba o no.

Esas navidades sin regalos, muchas veces, pero llenas de mucho amor de familia trae también a mi memoria una historia parecida vivida por el gran compositor Augusto Rojas Llerena a fines de 1948. Faltaban pocos días para que sea Navidad y Augusto Rojas Llerena había concurrido a una reunión en el Jr. Trujillo, en el Rímac. Al retirarse, siendo ya de madrugada, reparó en un niño que se encontraba observando los juguetes que se exhibían en la vitrina de una de las tiendas. La cara triste del niño aquel que miraba juguetes inalcanzables para él, conmovió a nuestro gran compositor y le hizo recordar sus días de infancia llena de privaciones. Fue así que camino a su casa y pensando en lo triste que es a veces la Navidad para muchos niños, fue hilvanando una canción que llegaría a engrandecer el pentagrama criollo del Perú, "Navidad del Niño".

Han pasado más de 50 años y "Navidad del Niño" sigue entonándose, al igual que otras canciones del compositor barrioaltino que han enriquecido nuestro acervo popular costeño, como los valses "Amada mía", "Milagro", "Mi retrato", "Pobre mujer", "Presentimiento", "Rencor" y "Rosa de América".

En la Navidad nos gusta ver alegres a nuestros niños con algún regalo que les demos, pero ello no debe hacernos olvidar que también tenemos el deber de enseñarles a saber valorar las cosas y a entender que si muy bien él o ella tuvo la suerte de recibir algo, hay muchos niños en el mundo que no tienen esa suerte. Con nuestras actitudes, con lo que pongamos de nuestra parte, con el esfuerzo que podamos hacer, tal vez podamos lograr que la navidad de otros niños sea diferente en el futuro.

Navidad del Niño
(Vals Peruano)
Autor: Augusto Rojas Llerena

Navidad del niño, ilusión primerade los que pudieron tener un flautín;
mientras que en la esquina transparente luce,la hermosa vidriera un gran carrusel,
hay una carita que muy triste dice:quizás algún día se acuerden de mí.

Señor, si de mí te has olvidado,dile al mundo que me has dadoel consuelo de esperar;
por qué nací sin hogar,seguiré peregrinandoy así tendré que rodar.


Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au