sábado, junio 07, 2008

Lima hace sudar

Lima hace sudar

Hace unas semanas, cuando el escritor, poeta y decimista José Luis Mejía me envió su artículo “Lima engorda”, me puse a sudar frío porque ya tenía comprado mi ticket para viajar a Lima, donde suelo subir entre tres a cuatro kilos cada vez que la visito. Es que en los últimos meses, debido a que estuve muy recargado de trabajo, no pude ejercitarme, como suelo practicarlo, por lo que subí tres kilos. Así que al leer la relación de lugares que mi tocayo de apellido recomendaba sobre donde comerse un seviche, un pollo a la brasa o deleitarse con un buen lomo… saltado por supuesto, se le abre el apetito a cualquiera y es difícil poder resistirse a la sabrosa tentación que ejerce sobre nosotros la comida peruana. Por ello nuestro excelente escritor tiene razón al decir que Lima engorda.

Es mi cuarto día en la Ciudad de los Reyes y desde que llegué a Lima no he parado de sudar un día. Al principio pensé que se debía a que soy muy caliente o caluroso, según como se diga, pero después me di cuenta que mis familiares y la gente de la calle con la cual conversaba también comentaban que sentían calor.

Según me informé, el verano ha empezado un poco tarde en Lima por lo que me encuentro en medio del mismo, y a pesar que en Lima solamente hemos tenido entre 26 y 27 grados centígrados de temperatura durante estos días, la humedad de Lima es la que ocasiona que se sienta más calor, haciéndolo sudar a uno.

El día de ayer, al empezar a leer el diario El Comercio empecé a sudar de miedo al enterarme que a un Monseñor se le ha ocurrido aumentar los pecados capitales, por lo que de siete que teníamos, ahora tenemos más. Según dicho Monseñor, contaminar el ambiente es considerado ahora un pecado capital. Me pregunto si en ello están considerados todos aquellos que suelen “regar” las calles de Lima, a vista y paciencia de todo el mundo, como si fuese algo natural. También me queda la duda si van a contar a los choferes de combi que contaminan el ambiente con la manera en que conducen y a los cobradores que hacen otro tanto con sus gritos que se escuchan desde 100 metros de distancia. Y si nos regimos por aquello de que el uso de cualquier aparato eléctrico o electrónico produce contaminación ambiental, pues creo que no quedará una persona en el mundo que se salve de ir al infierno ya que todos seremos pecadores en cierto grado.

El enriquecerse demasiado también es ahora considerado como pecado capital. Creo que Bill Gates, sin saberlo, ya se ganó un pasaje al infierno, aunque podría apelar ante la Corte Internacional de la Haya u otra corte que se atreva a enfrentarse al diablo, para que no lo envíen al infierno, sustentando que la ley no puede ser retroactiva, en perjuicio de las personas.

Yo me encuentro sudando al pensar lo caluroso que debe ser el infierno puesto que creo que ya me lo gané debido a que he venido a Lima a enriquecerme más culturalmente. Así que mejor sigo adelante con la tarea que me he trazado para estas seis semanas y hago oídos sordos ante la amenaza del Monseñor aquel…. total, un pecado más, o menos, no hará diferencia alguna.

Pero, si la intención de aumentar los pecados capitales fue el que vayan de acuerdo con los tiempos en los que vivimos, pues debieron incluir la piratería que viene azotando al mundo como una peste que destruye y acaba con nuestros compositores, escritores y empresas ligadas al mundo de la música y la publicación. La piratería si que es un verdadero pecado capital que debemos tratar de erradicar por completo para que nuestros escritores y compositores puedan tener una vida digna gozando de los frutos del esfuerzo que han hecho para entregarnos sus creaciones, que gozosos disfrutamos y alegran nuestras vidas.

Volviendo a Lima, una de las cosas que tiene nuestra ciudad querida, y que a mí me agrada, es que en Lima uno camina bastante. En el extranjero uno se olvida de caminar ya que se utiliza demasiado el automóvil para dirigirse a cualquier lugar por lo que siempre que regreso a Lima aprovecho en caminar al ir a las tiendas o visitar los diversos hermosos lugares que atraen a los turistas y a los limeños que saben apreciar su ciudad. Pero, el caminar mucho estos días me está haciendo sudar tanto que ya no necesito visitar ningún sauna.

Esta mañana, una hermosa limeña de piel canela si que me hizo sudar bastante. Un amigo de Melbourne, donde vivo, me encargó una cantidad de ropa para su familia que vive en provincia, así que acomodé la ropa dentro de una caja y me dirigí a la empresa de transportes que me había indicado mi amigo. Pero, la dirección estaba equivocada así que me encontraba con mi caja, desorientado, en medio de la calle cuando veo que por mi acera venía un señor caminando y por la acera del frente una hermosa limeña de piel canela derramaba lisura al ritmo de sus caderas. Crucé la pista hacia la otra acera y le pregunté a la beldad aquella sobre si conocía donde quedaba la empresa de transportes que buscaba. ¡Aquísito nomás queda!, me contestó, mientras me señalaba la dirección por donde se suponía quedaba la empresa de transportes aquella. Así que me dirigí por donde ella me dijo, que supuse debía ser un tramo muy corto, y luego de haber caminado como 12 cuadras, habiendo mojado ya mi pañuelo de tanto secarme el sudor, pude, por fin, encontrar la bendita empresa de transportes.

Como a mí siempre me gusta mirar el lado bueno de las cosas, pues lo bueno que tiene el que Lima me esté haciendo sudar es que pienso que a pesar de que me voy a deleitar comiendo deliciosa comida criolla durante las seis semanas que estaré en Lima, no voy a subir los tres o cuatro kilos que suelo subir cada vez que la visito.


Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au
(De visita en Lima)

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